Niños sobreviven

Un niño de apenas ocho meses se aferra la vida, con muy pocas esperanzas, en un ambiente de Pediatría del hospital Regional Docente de Trujillo. Se trata de una experiencia que nadie quisiera observar, por la crudeza de la realidad que se vive en este nosocomio.
Eran las 11:30 de la mañana cuando nos percatamos de un movimiento inusual de médicos y enfermeras en la sala de uso múltiple. Habían unas 10 personas que interactuaban para hacer funcionar un equipo médico, mientras a un costado una interna ayudaba manualmente a respirar al bebé con una bombilla (válvula ambu).
Todo el personal rodeaba un ventilador mecánico al que trataban de hace funcionar acondicionándole finos conductos, pero finalmente les fue imposible. El equipo que tiene una antigüedad de ocho años tenía fugas por todos lados y por más que utilizaron cinta adhesiva no pudieron hacerlo funcionar.
Esto significaba que el bebé estaba sentenciado a seguir respirando con la referida bombilla manual, pese a la gravedad del estado de salud de la criatura y del extremo cuidado que requería para salvarle la vida. A la interna de medicina que llevaba una hora presionando la válvula se le observaba cansada, a cada momento cambiaba de posición (sentada y parada) y hasta bostezaba. “Aquí nos turnamos para ayudar a este bebé”, dijo un tanto tímida al interrogarlo por el trabajo que efectuaba.
Pese a la gravedad del bebé no había el instrumental elemental, en un nosocomio con el nivel del Hospital Regional. “Este niño en su agonía pide a gritos la ayuda de un ventilador mecánico, pero nadie lo escucha. En los dos últimos meses 14 infantes ya murieron pidiendo lo mismo y las autoridades siguen haciendo oídos sordos”, dice una enfermera que pide no revelar su identidad.
El infante que fue trasladado desde el hospital Lafora de Guadalupe presenta un diagnóstico clínico denominado shock séptico, hipertensión endocraneana e injuria pulmonar aguda. Ingresó al nosocomio la madrugada de ayer y su esperanza de vida no es alentadora.
Los médicos, que prefieren no identificarse por temor a represalias, refieren que los niños seguirán muriendo en este hospital por falta de equipamiento indispensable.
Desde hace cinco años demandan la compra de un ventilador mecánico para la sala de Pediatría, pero hasta el momento las autoridades son indiferentes a este clamor. “Se trata de un atentado contra el derecho a la vida de los niños, que no tienen voz para reclamar en la sociedad. Por su condición de indefensos seguirán muriendo en estas condiciones.
“Las autoridades prefieren construir carreteras antes que implementar los hospitales para salvar la vida de los niños. Si teniendo equipos la mortalidad infantil es alta en nuestro país, imagínese usted sin contar con equipamiento elemental”, dice un galeno.
Los médicos dicen que por más buena intención y voluntad que tengan, poco podrán hacer para salvarle la vida a los niños que ingresen a este nosocomio.
El periodo de frío ya empezó en nuestra región y la enfermedad en niños aumentará sin que el Hospital Regional esté preparado para atender emergencias. “Hacerlo sin el equipamiento indispensable será un alto riesgo para la vida de los pequeños”, concluye el galeno.


(Publicado en mayor 2008)


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