Hospitales agonizan en Trujillo
El monitor que controlaba los signos vitales de un niño enfermo, en uno de los hospitales trujillanos del Ministerio de Salud, oscilaba como si el paciente estuviese vivo, lamentablemente éste había muerto minutos antes. Los médicos, al darse cuenta, quedaron sorprendidos y los padres -en su desesperación- pretendieron agredirlos culpándolos de negligentes.
A estos equipos obsoletos que engañan a médicos y pacientes se exponen, a diario, miles de personas que llegan procedentes de diversos lugares de la región y el país en busca de la cura a sus males. Los profesionales de la salud no tienen otra alternativa que seguir adelante, pese al riesgo que representa utilizar equipos e instrumental vetusto.
Esto conlleva, inclusive, a que muchos médicos utilicen su propio instrumental (básico) para atender a los pacientes, mientras que otros optan por lo más fácil y rentable, invitan a los pacientes a sus consultorios particulares. Actitud reprobable por unos, pero justificable por otros.
Este caso pinta de cuerpo entero la triste realidad de los dos principales nosocomios del Ministerio de Salud de la región La Libertad, el Hospital Belén y el Regional Docente, que, literalmente, cuentan con equipos e instrumental ‘chatarra’ y adolecen de todo.
Se trata de los centros de referencia más importantes de nuestra región, adonde la mayoría de pacientes de diversos distritos y provincias acuden como última instancia para recuperar su salud. Esto explica, de alguna manera, las razones de la pésima atención y en otros casos termina en fatalidad. Probablemente usted ha escuchado decir: “Ingresó caminando y salió cadáver”. Esta no es la simple queja de alguien dolido por la pérdida de un familiar enfermo, pues la mayoría tiene la razón.
La Industria indagó en ambos hospitales y descubrió la cruda realidad. Están a punto de colapsar, porque su respectiva casa de fuerza, donde se genera la energía para el funcionamiento de la sala de esterilización, cocina, sala de operaciones y otros servicios, en cualquier momento, puede paralizarse por falta de mantenimiento.
Tienen una sola ambulancia antigua (20 años) que cumple la función de transporte, lo único que lo diferencia de un vehículo común es su circulina. No tiene implementos para asistir a los pacientes críticos. Consecuentemente, algunas personas mueren en el trayecto por falta de asistencia médica oportuna.
Alerta roja en el Belén
En este nosocomio, su director Víctor Peralta Chávez es consciente de que existe una serie de carencias y limitaciones que no justificarían la categorización de Nivel III–A.
Actualmente un solo caldero, el más nuevo, cuya antigüedad supera los 12 años, abastece de energía al nosocomio. Los otros tienen más de 20 años y están paralizados. Se requiere 114 mil soles para repararlos, pero por falta de dinero permanecen inoperativos.
Falta una adecuada unidad de radiodiagnóstico, pues el equipo de Rayos X está desfasado, con una antigüedad de 25 años; no hay tomógrafo ni resonador. Los ecógrafos son viejos y no ayudan mucho.
Peralta Chávez explica que con estos equipos se evitaría una serie de operaciones innecesarias, porque ayudan a diagnosticar con precisión el problema de salud de los pacientes y las acciones que adoptará el médico.
Por su parte, el presidente del Cuerpo Médico, Róger Casiano Sebastián, expone una realidad aún más dura. Refiere que con la bomba de cobalto se engaña a la población, porque el Instituto Nacional de Energía Nuclear la ha declarado inservible.
En la unidad de neonatología utilizan respiradores manuales (ambu), dispositivos que los médicos tienen que presionar como una bombilla, a veces, hasta 24 horas; mientras que en la sala de operaciones tienen respiradores donados muy antiguos. Los estetoscopios y tensiómetros son instrumentos viejos.
También hay problemas en la sala de esterilización, sólo uno de los cuatro equipos está operativo. La lavandería no escapa al desgaste por el tiempo, pues ahora destruye la ropa a la tercera vez que una prenda ingresa a este servicio. La farmacia está desabastecida, lo que obliga a que la familia de los pacientes tenga que comprar en la calle.
Pero no sólo la implementación con equipos e instrumental es el problema más agudo, sino que también en recursos humanos e infraestructura.
El directivo del Cuerpo Médico asegura que en la unidad de Cuidado Intensivos no existe el personal suficiente, solo hay un radiólogo cuando deberían existir cinco, faltan intensivistas, enfermeras y técnicos. Es más –agrega- en la sala de operaciones los internos de medicina cumplen la función de instrumentistas.
Por las tardes y noches sólo hay un anestesiólogo en emergencia, si más de un paciente requiere intervención quirúrgica el requerimiento es inatendible. Otra realidad que representa peligro en este nosocomio es que cuando los médicos responsables ingresan a sala de operaciones, los pacientes quedan a cargo de los galenos residentes.
Casiano Sebastián manifiesta que la Ley del Trabajo Médico y el Código de Ética de su gremio precisa: “El médico que no tiene condiciones para la atención adecuada de sus pacientes debe inhibirse de realizar su labor, excepto en casos de emergencia”.
Al preguntarle: ¿Están trasgrediendo la ley?
- Prefiero no referirme en esos términos porque si se cumple a rajatabla lo que dispone la norma se paralizarían todos los hospitales del país.
Regional y sus elefantes blancos
Las carencias y problemas de implementación, recursos humanos e infraestructura son similares al Belén, pero en este nosocomio existen otras dificultades que vale la pena revelar.
El director David Zuta López sostiene que existen dos elefantes blancos, es decir infraestructura ociosa que fue construida sin criterio ni presupuesto. Una es la edificación de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y la otra, la Unidad de Quemados.
La primera construida sobre el área de emergencia, se amplió de 4 a 10 camas, pero sólo existen cinco médicos cuando se requieren 15. Se necesita como mínimo 10 uciólogos (médicos especializados en cuidados intensivos), pero rigen normas administrativas que prohíben contratar profesionales. La segunda está lista, sin embargo no se abre por falta de personal. Faltan cinco enfermeras y cinco técnicos.
Zuta López lleva más de ocho meses en el cargo y asegura que encontró el área de tratamiento de quemados terminada. Ambas instalaciones aguardan decisiones políticas para disponer el presupuesto requerido para su funcionamiento.
DECLARATORIA DE EMERGENCIA
Para el presidente de la Federación Médica, Róger Haro Castillo, la situación caótica por la que atraviesan los hospitales amerita declararlos en emergencia. Esto facilitaría la asignación de recursos del Estado para resolver los problemas más álgidos de los nosocomios.
Es lamentable tener infraestructura inadecuada, equipamiento antiguo, así como el déficit de instrumental y equipos que conllevan a la falta de garantía para la atención de salud.
“No existe política de Estado que permita reflotar los hospitales, esto hace pensar que la salud no está entre las prioridades del gobierno”.
Cree que, últimamente, en nuestro país se vive una cultura del reclamo. Primero exigen tener la razón, luego demostrarla y finalmente se tiene que exigir para su cumplimiento. Si no presionamos –agrega- nos convertimos en cómplices de la inercia del gobierno en el tema de salud.
A la crisis que atraviesan los hospitales se suma la huelga médica, la misma que es justificable para unos y cuestionable para otros. Los médicos aseguran que su lucha busca mejorar la implementación de los establecimientos de salud en busca de garantizar calidad en la atención, obviamente, tienen otras demandas gremiales.
Esto genera grandes pérdidas económicas, los ingresos mensuales promedio del Hospital Belén superan los 500 mil soles, pero en diciembre sólo llegaron a 130 mil. Mientras que las pérdidas en el Hospital Regional a la fecha llevan más de 620 mil soles y una deuda social ascendente a 290 mil soles.
De esta manera se agudiza la crisis de los nosocomios trujillanos y los más perjudicados son los más pobres, quienes se ven obligados a acudir a clínicas o consultorios particulares arrastrados por la urgente necesidad de salvar sus vidas.
Debe saber
A estos equipos obsoletos que engañan a médicos y pacientes se exponen, a diario, miles de personas que llegan procedentes de diversos lugares de la región y el país en busca de la cura a sus males. Los profesionales de la salud no tienen otra alternativa que seguir adelante, pese al riesgo que representa utilizar equipos e instrumental vetusto.
Esto conlleva, inclusive, a que muchos médicos utilicen su propio instrumental (básico) para atender a los pacientes, mientras que otros optan por lo más fácil y rentable, invitan a los pacientes a sus consultorios particulares. Actitud reprobable por unos, pero justificable por otros.
Este caso pinta de cuerpo entero la triste realidad de los dos principales nosocomios del Ministerio de Salud de la región La Libertad, el Hospital Belén y el Regional Docente, que, literalmente, cuentan con equipos e instrumental ‘chatarra’ y adolecen de todo.
Se trata de los centros de referencia más importantes de nuestra región, adonde la mayoría de pacientes de diversos distritos y provincias acuden como última instancia para recuperar su salud. Esto explica, de alguna manera, las razones de la pésima atención y en otros casos termina en fatalidad. Probablemente usted ha escuchado decir: “Ingresó caminando y salió cadáver”. Esta no es la simple queja de alguien dolido por la pérdida de un familiar enfermo, pues la mayoría tiene la razón.
La Industria indagó en ambos hospitales y descubrió la cruda realidad. Están a punto de colapsar, porque su respectiva casa de fuerza, donde se genera la energía para el funcionamiento de la sala de esterilización, cocina, sala de operaciones y otros servicios, en cualquier momento, puede paralizarse por falta de mantenimiento.
Tienen una sola ambulancia antigua (20 años) que cumple la función de transporte, lo único que lo diferencia de un vehículo común es su circulina. No tiene implementos para asistir a los pacientes críticos. Consecuentemente, algunas personas mueren en el trayecto por falta de asistencia médica oportuna.
Alerta roja en el Belén
En este nosocomio, su director Víctor Peralta Chávez es consciente de que existe una serie de carencias y limitaciones que no justificarían la categorización de Nivel III–A.
Actualmente un solo caldero, el más nuevo, cuya antigüedad supera los 12 años, abastece de energía al nosocomio. Los otros tienen más de 20 años y están paralizados. Se requiere 114 mil soles para repararlos, pero por falta de dinero permanecen inoperativos.
Falta una adecuada unidad de radiodiagnóstico, pues el equipo de Rayos X está desfasado, con una antigüedad de 25 años; no hay tomógrafo ni resonador. Los ecógrafos son viejos y no ayudan mucho.
Peralta Chávez explica que con estos equipos se evitaría una serie de operaciones innecesarias, porque ayudan a diagnosticar con precisión el problema de salud de los pacientes y las acciones que adoptará el médico.
Por su parte, el presidente del Cuerpo Médico, Róger Casiano Sebastián, expone una realidad aún más dura. Refiere que con la bomba de cobalto se engaña a la población, porque el Instituto Nacional de Energía Nuclear la ha declarado inservible.
En la unidad de neonatología utilizan respiradores manuales (ambu), dispositivos que los médicos tienen que presionar como una bombilla, a veces, hasta 24 horas; mientras que en la sala de operaciones tienen respiradores donados muy antiguos. Los estetoscopios y tensiómetros son instrumentos viejos.
También hay problemas en la sala de esterilización, sólo uno de los cuatro equipos está operativo. La lavandería no escapa al desgaste por el tiempo, pues ahora destruye la ropa a la tercera vez que una prenda ingresa a este servicio. La farmacia está desabastecida, lo que obliga a que la familia de los pacientes tenga que comprar en la calle.
Pero no sólo la implementación con equipos e instrumental es el problema más agudo, sino que también en recursos humanos e infraestructura.
El directivo del Cuerpo Médico asegura que en la unidad de Cuidado Intensivos no existe el personal suficiente, solo hay un radiólogo cuando deberían existir cinco, faltan intensivistas, enfermeras y técnicos. Es más –agrega- en la sala de operaciones los internos de medicina cumplen la función de instrumentistas.
Por las tardes y noches sólo hay un anestesiólogo en emergencia, si más de un paciente requiere intervención quirúrgica el requerimiento es inatendible. Otra realidad que representa peligro en este nosocomio es que cuando los médicos responsables ingresan a sala de operaciones, los pacientes quedan a cargo de los galenos residentes.
Casiano Sebastián manifiesta que la Ley del Trabajo Médico y el Código de Ética de su gremio precisa: “El médico que no tiene condiciones para la atención adecuada de sus pacientes debe inhibirse de realizar su labor, excepto en casos de emergencia”.
Al preguntarle: ¿Están trasgrediendo la ley?
- Prefiero no referirme en esos términos porque si se cumple a rajatabla lo que dispone la norma se paralizarían todos los hospitales del país.
Regional y sus elefantes blancos
Las carencias y problemas de implementación, recursos humanos e infraestructura son similares al Belén, pero en este nosocomio existen otras dificultades que vale la pena revelar.
El director David Zuta López sostiene que existen dos elefantes blancos, es decir infraestructura ociosa que fue construida sin criterio ni presupuesto. Una es la edificación de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y la otra, la Unidad de Quemados.
La primera construida sobre el área de emergencia, se amplió de 4 a 10 camas, pero sólo existen cinco médicos cuando se requieren 15. Se necesita como mínimo 10 uciólogos (médicos especializados en cuidados intensivos), pero rigen normas administrativas que prohíben contratar profesionales. La segunda está lista, sin embargo no se abre por falta de personal. Faltan cinco enfermeras y cinco técnicos.
Zuta López lleva más de ocho meses en el cargo y asegura que encontró el área de tratamiento de quemados terminada. Ambas instalaciones aguardan decisiones políticas para disponer el presupuesto requerido para su funcionamiento.
DECLARATORIA DE EMERGENCIA
Para el presidente de la Federación Médica, Róger Haro Castillo, la situación caótica por la que atraviesan los hospitales amerita declararlos en emergencia. Esto facilitaría la asignación de recursos del Estado para resolver los problemas más álgidos de los nosocomios.
Es lamentable tener infraestructura inadecuada, equipamiento antiguo, así como el déficit de instrumental y equipos que conllevan a la falta de garantía para la atención de salud.
“No existe política de Estado que permita reflotar los hospitales, esto hace pensar que la salud no está entre las prioridades del gobierno”.
Cree que, últimamente, en nuestro país se vive una cultura del reclamo. Primero exigen tener la razón, luego demostrarla y finalmente se tiene que exigir para su cumplimiento. Si no presionamos –agrega- nos convertimos en cómplices de la inercia del gobierno en el tema de salud.
A la crisis que atraviesan los hospitales se suma la huelga médica, la misma que es justificable para unos y cuestionable para otros. Los médicos aseguran que su lucha busca mejorar la implementación de los establecimientos de salud en busca de garantizar calidad en la atención, obviamente, tienen otras demandas gremiales.
Esto genera grandes pérdidas económicas, los ingresos mensuales promedio del Hospital Belén superan los 500 mil soles, pero en diciembre sólo llegaron a 130 mil. Mientras que las pérdidas en el Hospital Regional a la fecha llevan más de 620 mil soles y una deuda social ascendente a 290 mil soles.
De esta manera se agudiza la crisis de los nosocomios trujillanos y los más perjudicados son los más pobres, quienes se ven obligados a acudir a clínicas o consultorios particulares arrastrados por la urgente necesidad de salvar sus vidas.
Debe saber
El Hospital Belén cuenta con un valioso y costoso equipo de diálisis que ningún hospital del Ministerio de Salud del norte del país tiene. Sin embargo, desde hace varios años permanece empacado en almacén por carencia de presupuesto para su funcionamiento. Falta infraestructura y algunos dispositivos para ponerlo a caminar.
(Publicado el 8 – 01 – 08)
(Publicado el 8 – 01 – 08)
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